Consumo de Sustancias y Salud Mental
- Nayeli Aurora Holguín

- hace 4 días
- 5 Min. de lectura
Hablar de consumo de sustancias suele generar posturas polarizadas, nos encontramos frente a normalización, estigma y negación. Sin embargo, desde la psiquiatría, el consumo de sustancias no se entiende desde una perspectiva moral. Se entiende desde la interacción entre nuestro organismo (biología), comportamiento y contexto.
Las sustancias psicoactivas son compuestos químicos capaces de modificar funciones cerebrales como el estado de ánimo, la percepción, la conducta y la cognición. Esto incluye sustancias legales como el alcohol, la nicotina y algunos medicamentos, así como sustancias ilegales como cocaína, metanfetamina, cannabis y opioides.
Es importante aclarar que no todo consumo implica una adicción. Pero toda adicción comenzó con consumo. La diferencia está en cómo esa sustancia empieza a reorganizar el funcionamiento cerebral.
No todas las drogas “hacen lo mismo”: estimulantes y depresoras
Aunque existen múltiples clasificaciones, una de las más útiles es según su efecto sobre el sistema nervioso central.
Sustancias estimulantes: Son aquellas que aumentan la actividad cerebral y fisiológica.
Entre ellas se encuentran:
Cocaína
Metanfetamina
Nicotina
Cafeína
MDMA
Anfetaminas
Sus efectos suelen incluir:
incremento de energía
disminución del sueño
sensación de alerta
aumento de confianza
euforia
aceleración cardíaca
aumento de presión arterial
A nivel cerebral, aumentan principalmente la disponibilidad de neurotransmisores como dopamina, noradrenalina y, en algunos casos, serotonina. Esto intensifica artificialmente la sensación de recompensa o placer.
El problema es que el cerebro aprende rápido. Y aprende que esa vía es más intensa que cualquier recompensa natural.
Sustancias depresoras: Disminuyen la actividad del sistema nervioso central.
Entre ellas:
Alcohol
Benzodiacepinas
Opioides
Barbitúricos
Algunos hipnóticos
Sus efectos incluyen:
relajación
desinhibición
somnolencia
analgesia
disminución de ansiedad
En altas dosis pueden producir depresión respiratoria, alteración de conciencia y sobredosis potencialmente mortal. Aunque muchas personas consumen depresores “para calmarse”, su capacidad de generar dependencia física es alta, especialmente cuando se usan sin ninguna supervisión médica.
¿Cuándo el consumo sí es un problema?
No es la frecuencia lo que define un trastorno, es la relación funcional de la persona con la sustancia. Una persona puede consumir ocasionalmente sin desarrollar un trastorno mientras otra puede consumir pocas veces, pero de forma altamente disfuncional.
Clínicamente, comienza a preocupar cuando aparecen algunos de estos indicadores:
pérdida de control sobre la cantidad consumida
necesidad de aumentar dosis (tolerancia)
consumo para evitar malestar emocional o físico
dificultad para detenerse
interferencia con trabajo, estudio o relaciones
aislamiento social
síntomas de abstinencia
craving (deseo intenso de consumir)
El DSM-V TR establece que la presencia de 2 o más criterios en 12 meses puede indicar un trastorno por consumo de sustancias. No se mide por qué tan grave se ve, sino por cuánto deteriora la vida.
El sistema de recompensa: por qué el cerebro aprende a necesitar la sustancia: Todas las sustancias adictivas tienen algo en común: activan el sistema de recompensa cerebral.
Este sistema está diseñado para reforzar conductas necesarias para sobrevivir, como comer, vincularse o reproducirse. La dopamina es uno de sus principales neurotransmisores, cuando una persona consume una sustancia, se produce una liberación de dopamina muy superior a la que generan las recompensas naturales. El cerebro registra eso como altamente prioritario y, con el tiempo:
disminuye sensibilidad al placer natural
aumenta sensibilidad a señales asociadas al consumo
aparece compulsividad
se altera la capacidad de autocontrol
Por eso muchas personas dicen:
"Ya no consumo para sentirme bien. Consumo para sentirme normal."
Eso es neuroadaptación.
Consumo, abuso, dependencia y adicción: no son lo mismo
Estos términos suelen usarse como sinónimos, pero clínicamente no lo son.
Consumo: Es simplemente el uso de una sustancia, puede ser experimental, ocasional o regular. No implica necesariamente enfermedad.
Uso problemático (antes llamado abuso): Existe cuando el consumo empieza a generar consecuencias negativas, pero la persona aún conserva cierto control. Por ejemplo, al beber cada fin de semana que desencadene problemas familiares.
Dependencia: Implica una adaptación fisiológica, el cuerpo se acostumbra a la sustancia, si esta se suspende aparece abstinencia.
Adicción: Es un patrón compulsivo de búsqueda y consumo pese al daño que el consumo provoque, hay una pérdida de control, craving (deseo intenso por consumir) y un deterioro funcional claro en los destinos entornos de la persona.
¿Qué sustancias son más difíciles de dejar?
La dificultad para dejar una sustancia depende de múltiples factores:
velocidad de acción
intensidad de recompensa
síndrome de abstinencia
frecuencia de uso
vulnerabilidad genética
comorbilidad psiquiátrica
Sin embargo, algunas sustancias tienen mayor potencial adictivo:
Nicotina
Altísima dependencia por frecuencia y reforzamiento constante.
Heroína y opioides
Dependencia física intensa y abstinencia severa.
Metanfetamina
Alto impacto dopaminérgico y neurotoxicidad.
Cocaína
Craving intenso y recaída frecuente.
Alcohol
Normalizado socialmente, pero con abstinencia potencialmente peligrosa.
En muchos casos, dejar no falla por “falta de voluntad”.
Falla porque el cerebro ya reorganizó sus prioridades.
Patología dual: cuando no solo hay consumo
Uno de los errores más frecuentes es tratar solo el consumo de la sustancia, la realidad es que muchos pacientes presentan simultáneamente:
depresión
ansiedad
trastorno bipolar
TDAH
trastornos de personalidad
trauma complejo
psicosis
A esto se le llama patología dual que es la coexistencia de un trastorno por consumo y otro trastorno psiquiátrico. Esto cambia completamente el tratamiento, muchas veces la sustancia está cumpliendo una función psicológica como regular angustia, dormir, desconectarse o anestesiar emociones.
La patología dual se asocia con mayor gravedad clínica, recaídas y riesgo suicida.
¿Por qué es importante una consulta psiquiátrica?
Cuando se quiere abandonar el consumo de una sustancia, antes de iniciar psicoterapia es importante evaluar:
severidad del consumo
riesgo de abstinencia
presencia de psicosis
trastornos del estado de ánimo
impulsividad
riesgo suicida
necesidad de medicación
Algunas abstinencias pueden ser médicamente peligrosas.La suspensión abrupta de alcohol o benzodiacepinas.
Además, si hay depresión severa, ansiedad incapacitante o alteraciones del sueño, la intervención psiquiátrica puede estabilizar al paciente para que la psicoterapia sea más efectiva.
No es primero una o la otra.
Es saber qué necesita primero el paciente.
El tratamiento efectivo es interdisciplinario
El tratamiento moderno del consumo de sustancias no depende de una sola disciplina.
Psiquiatría
Para diagnóstico, estabilización y farmacoterapia.
Psicoterapia
Para trabajar función del consumo, trauma, recaídas y regulación emocional.
Medicina general
Para evaluar daño físico.
Terapia familiar
Porque el sistema familiar influye en mantenimiento o recuperación.
Nutrición y rehabilitación física
Especialmente en consumo prolongado.
Entonces… ¿por qué una persona quiere dejar de consumir?
La respuesta rara vez es “porque le hace daño”.Generalmente quiere dejar porque ya empezó a perder algo:
relaciones importantes
estabilidad emocional
dinero
salud
trabajo
confianza de otros
capacidad de decidir
Muchas personas quieren dejar porque recuerdan quiénes eran antes de necesitar consumir.
Y quieren volver a tener agencia sobre su propia vida.La recuperación no empieza cuando alguien deja de consumir. Empieza cuando logra reconocer la función que la sustancia estaba cumpliendo y encuentra una forma más saludable de sostener eso.
Buscar ayuda a tiempo cambia el pronóstico
El consumo problemático no siempre se ve grave desde afuera.
A veces sigue funcionando.
Trabaja. Sale. Cumple.
Pero internamente ya depende.
Y entre más tiempo pasa, más complejo se vuelve el tratamiento.
Pedir ayuda temprano reduce riesgos, recaídas y deterioro funcional.
No para “dejar una sustancia”.
Sino para recuperar capacidad de elegir.
Recupera el control de tu vida hoy, agenda una cita con un especialista en consumo de sustancias:
Referencias
National Institute on Drug Abuse. Drugs, Brain, and Behavior: The Science of Addiction.
American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (2022). Referenciado en
Substance Abuse and Mental Health Services Administration. Treatment Improvement Protocol for Stimulant Use Disorders.
Manual MSD. Revisión clínica actualizada.











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